Distemper canino: especialistas de la FCV UACh llaman a reforzar la prevención y la consulta veterinaria oportuna

Ante los antecedentes reportados durante las últimas semanas en la comuna de Los Ángeles, Región del Biobío, académicos de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Austral de Chile enfatizan la importancia de la vacunación, el aislamiento precoz de animales con signos compatibles y el manejo responsable de perros enfermos.

Una situación sanitaria asociada al distemper canino, también conocido como moquillo canino, ha generado preocupación en la comuna de Los Ángeles, Región del Biobío. De acuerdo con antecedentes publicados por distintos medios de comunicación, existen reportes de perros afectados y fallecidos, mientras distintas fuentes han planteado la necesidad de contar con un catastro y diagnósticos que permitan dimensionar con precisión el escenario local.

Hasta el momento las cifras difundidas por agrupaciones animalistas y autoridades municipales presentan diferencias, por lo tanto, el levantamiento de información, los métodos diagnósticos y la coordinación interinstitucional es fundamental.

El distemper afecta principalmente a perros, pero también puede observarse en carnívoros silvestres y puede provocar signos respiratorios, digestivos, oculares, cutáneos y neurológicos. Su transmisión se asocia, principalmente, al contacto con secreciones de animales infectados. Por ello, frente a la sospecha de enfermedad, una respuesta temprana y guiada por un médico veterinario resulta fundamental para proteger al paciente y disminuir el riesgo de contagio a otros animales susceptibles.

Según el académico del Instituto de Ciencias Clínicas, el Dr. Marcelo Gómez, «Si un paciente cachorro no está vacunado puede contagiarse por contacto directo con otro animal enfermo o por aerosol y mostrar signos gastrointestinales como diarrea, vómito o respiratorios como secreciones nasales, oculares, fiebre y decaimiento. A veces también pueden presentar signos neurológicos. Estos pueden ser convulsiones o cambios de comportamiento en pacientes menores a 1 año y en perros más adultos (mayores a 6 meses) pueden presentarse signos como parálisis en miembros posteriores, marcha incoordinada (ataxia), movimientos anormales (como tic musculares) persistentes en extremidades (mioclonos). Estos signos pueden ser progresivos y el paciente puede deteriorase en el tiempo. Es una enfermedad que en muchos casos no es tratable por tanto requiere del cuidado preventivo mediante la vacunación temprana de los cachorros para evitar la infección».

Prevención: la vacunación es clave

La vacunación constituye una de las principales medidas preventivas frente al distemper canino. Por ello, se recomienda que las y los tutores consulten con su médico veterinario para verificar que el esquema de vacunación de sus perros se encuentre vigente y sea acorde con su edad, condición de salud e historial individual.

Asimismo, ante signos como decaimiento, fiebre, secreción nasal u ocular, tos, vómitos, diarrea, cambios conductuales, tics musculares, convulsiones u otras alteraciones neurológicas, se debe evitar el contacto del animal con otros perros y consultar oportunamente en un centro veterinario.

Recomendaciones para tutores y comunidades frente a la sospecha o confirmación de distemper:

  • Consultar tempranamente con un médico veterinario. No automedicar ni iniciar tratamientos sin indicación profesional.
  • Aislar al perro enfermo o con signos compatibles de otros caninos, evitando compartir recipientes de agua, alimento, juguetes, camas o espacios de descanso.
  • Mantener al día la vacunación de perros sanos, bajo orientación de un médico veterinario.
  • Limpiar y desinfectar superficies, utensilios y sectores utilizados por animales enfermos, siguiendo indicaciones profesionales y utilizando productos adecuados.
  • Evitar el abandono de animales enfermos. El acompañamiento responsable, impedir el libre deambular y la atención veterinaria son esenciales para su bienestar y para disminuir la circulación del virus.
  • No manipular animales fallecidos sin orientación. Se debe contactar a un médico veterinario o a la autoridad local competente para conocer el procedimiento adecuado de manejo y disposición.

El distemper canino no es una zoonosis, es decir, no se transmite a las personas. No obstante, representa un riesgo relevante para los perros susceptibles y puede afectar a otros carnívoros, por lo que la prevención, la vigilancia y la educación en tenencia responsable son fundamentales.

Desde la Facultad de Ciencias Veterinarias UACh se releva la importancia de informarse mediante fuentes confiables, actuar con responsabilidad ante signos de enfermedad y consultar a profesionales de la medicina veterinaria. La prevención comienza con decisiones cotidianas: vacunar, observar, aislar ante sospecha y acudir a tiempo a evaluación clínica.