Facultad de Ciencias Veterinarias lamenta fallecimiento de querido ex alumno

Médico Veterinario y malabarista con gran sentido social; Gonzalo Oemick falleció el viernes 22 de mayo en Puerto Montt.

Gonzalo Oemick, era un joven médico veterinario que estudió en nuestras aulas hasta 2015, año de su titulación. Como estudiante y profesional desarrolló un sinnúmero de actividades extracurriculares, todas con un importante sentido social.

Fue monitor de la Escuela de Talentos, Alta UACh; participó en grupos teatro; fue voluntario del Programa de Hipoterapia; y formó parte del Circo Lluvia, donde desarrolló una de sus grandes pasiones, el malabarismo.

Su partida, el viernes 22 de mayo, fue abrupta e inesperada y hasta hoy han sido numerosas las muestras de afecto en su nombre, ya que se caracterizó por su ímpetu solidario, tanto hacia personas como animales.

Este lunes le dimos el último adiós, pero el recuerdo y legado de nuestro querido Gonzalo permanecerá en cada uno de quienes lo conocieron. Lo recordaremos como un estudiante y colega participativo, colaborador y sensible ante el sufrimiento animal, en cualquiera de sus formas.

Una huella imborrable

“Para los que conocimos y compartimos con Gonzalo, han sido días muy tristes; dejó un vacío muy grande en nuestros corazones pero siempre lo recordaremos espontaneo, sincero, sonriente y con esa forma tan particular que tenía de ver la vida e inclusive la muerte. Siempre me pregunté de dónde sacaba toda esa energía que le caracterizaba y que hacía que se relacionara con muchas personas e instituciones, a donde sea que fuera, participando en un sinfín de actividades, todos ellos hoy lamentan su partida; admiré mucho siempre su energía y vocación como Médico Veterinario, la que desempeñó con mucha responsabilidad en varias de las ramas de esta hermosa profesión”, fueron las palabras de sus colegas Natalia Castro y Cristian Brevis.

Nuestra ex académica, la Dra. María José Navarrete, también tuvo palabras para Gonzalo, pues trabajaron muchos años juntos en el taller “Saltimbanqui y mucho más”, donde hacían malabarismo y ciencia a niños de entre 11 y 13 años.

“Gonzalo siempre tuvo una sonrisa para los chicos del taller, aunque era un perfeccionista del malabarismo, se reía y olvidaba todo cuando tenía sus malabares en el aire. Compartimos buenas conversas y fue siempre muy crítico de la realidad social y de la política. Muchas veces me lo encontré en la esquina de Picarte y Pedro Montt con sus malabares, le gustaba la calle. Supo abrirse espacios y a su modo encontraba un ajuste a todo. Siempre tendrá un espacio en mi corazón, donde guardo los mejores recuerdos de mi estudiante, amigo y colega. Mis condolencias a su familia, a mis estudiantes, sus amigos y conocidos”.

26 de mayo de 2020