Cuidar a quienes cuidan: Hablar de salud mental en la Medicina Veterinaria

Septiembre nos convoca globalmente a visibilizar, hablar y actuar en torno a la prevención del suicidio. En estos días, nuestra comunidad de la Facultad de Ciencias Veterinarias enfrenta un profundo dolor por la partida de una de nuestras alumnis. Su historia nos conmueve, nos confronta y nos exige reflexionar con urgencia sobre las condiciones que afectan la salud mental en el ejercicio de nuestra profesión.

A nivel mundial, la Medicina Veterinaria presenta de manera consistente una de las tasas de riesgo más elevadas entre las profesiones de la salud. De acuerdo con estudios epidemiológicos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y publicaciones internacionales en salud ocupacional, los médicos veterinarios enfrentan un riesgo de suicidio entre 2 y 3.5 veces mayor que la población general, estimándose que hasta 1 de cada 6 profesionales ha considerado seriamente el suicidio en algún momento de su carrera.

En la realidad local, encuestas e iniciativas impulsadas por el Colegio Médico Veterinario de Chile (COLMEVET) revelan cifras igualmente alarmantes en nuestro entorno, donde la sobrecarga y el malestar psicológico impactan fuertemente tanto a profesionales como a estudiantes.

Esta problemática responde a una combinación compleja y profunda de factores: la exposición constante al dolor y al duelo, la fatiga por compasión, la carga emocional de la eutanasia, jornadas laborales extenuantes, malos tratos por parte de tutores y el acceso directo a medios letales. A esta vulnerabilidad estructural se suman, en demasiadas ocasiones, entornos de trabajo hostiles. El acoso laboral, la falta de apoyo en los equipos de trabajo y las presiones externas no solo desgastan la vocación, sino que actúan como detonantes críticos que vulneran la dignidad y la vida de las personas.

Es indispensable transformar la cultura de nuestro gremio. Validar las emociones, promover espacios de trabajo seguros, establecer límites saludables y erradicar categóricamente el acoso en clínicas, hospitales e instituciones es una responsabilidad colectiva. Cuidar de la salud y bienestar animal no puede ni debe ser a costa de la vida de los profesionales.

A nuestros estudiantes, egresados y colegas: no están solos. Pedir ayuda no es un síntoma de debilidad, sino un acto fundamental de valentía y autocuidado. Hablar de lo que nos afecta, apoyarnos como comunidad y acudir a redes de contención profesional son pasos indispensables para proteger nuestra vida y construir un ejercicio profesional sostenible.

La Medicina Veterinaria es, en su esencia más profunda, un acto constante de empatía, nobleza y profunda vocación. Aunque hoy enfrentamos desafíos complejos que nos duelen como comunidad, también tenemos la capacidad histórica de transformar la manera en que nos cuidamos.

Construir un ejercicio profesional más humano, donde el bienestar de quienes sanan sea tan prioritario como el de sus pacientes, es un camino que ya hemos comenzado a recorrer juntos. Cada conversación sincera, cada espacio de apoyo mutuo y cada límite respetado nos acerca a un futuro donde ejercer esta hermosa profesión no signifique sacrificar la propia vida o la salud mental.

Hay esperanza, hay red y, sobre todo, hay una comunidad entera dispuesta a acompañarte.

Líneas de ayuda nacionales y Universitarias.

  • LíneaQuédate (Prevención del Suicidio – MINSAL): *4141 (Gratuita, confidencial y disponible 24/7 desde cualquier celular).
  • Fono Salud Responde:600 360 7777
  • Redes Internas:(Centro de Salud Universitario – @cesuuach).