El «contagio» de la confianza: tesis doctoral UACh revela cómo los pollos superan su miedo a humanos, a través de aprendizaje social

Un reciente estudio realizado por Javiera Calderón-Amor, Tamara Tadich y Javiera Oyarzún (Universidad Austral), Daniela Luna, Sergio Guzmán Pino y Victoria Philp (Universidad de Chile) y Benjamín Lecorps (Universidad de Bristol) reveló cómo se podrían transformar las prácticas de bienestar animal en la producción avícola a través de la interacción humano-animal positiva.

 

El estudio demuestra que los pollos de engorde son capaces de reducir su miedo a los humanos a través del aprendizaje social. El hallazgo fue publicado en la revista Applied Animal Behaviour Science, donde se comparó a tres grupos de pollos: uno que observaba a un compañero ser manipulado de manera gentil, otro expuesto únicamente a la presencia humana, y un grupo de control.

Los resultados fueron contundentes: los pollos que presenciaron las interacciones positivas se mostraron más dispuestos a acercarse a un humano, haciéndolo más rápido y pasando más tiempo cerca. Este comportamiento fue más pronunciado que en el grupo que solo se habituó a la presencia humana, lo que subraya la potencia del aprendizaje social como herramienta.

Javiera CALDERÓN-AMOR | PhD Student | master of Animal Science |  Universidad Austral de Chile, Valdivia | Bienestar Animal UACh | Research  profileSegún Javiera Calderón-Amor, tesista de esta investigación, “el miedo a los humanos es un problema común en la producción avícola, afectando negativamente el bienestar y la productividad. En los animales de granja, los humanos son parte fundamental de su entorno y pueden influir de manera decisiva en su calidad de vida”.

 El hallazgo principal de este estudio es que, al interactuar positivamente con solo una fracción de la parvada, se puede influir en el resto de los animales. Este mecanismo de “contagio” de la confianza abre oportunidades para aplicar estrategias prácticas y de bajo costo que mejoren el bienestar sin requerir tanto tiempo ni recursos del personal. Los resultados aportan al área de la relación humano–animal en los sistemas productivos, demostrando que los vínculos entre humanos y aves pueden desarrollarse, con potenciales implicancias éticas y productivas relevantes.

 

La investigación se realizó con 72 pollos de engorde, trabajando en corrales donde uno de los animales recibía manejo gentil diario mientras los demás observaban. Este simple diseño permitió demostrar que el efecto positivo se extendía a todo el grupo. En contraste, las aves sin contacto humano adicional mostraron más comportamientos de alerta, confirmando que presenciar interacciones positivas puede reducir el miedo a las personas. Estos resultados se complementan con su último estudio de doctorado, que Javiera Calderón Amor realizó durante su pasantía en la Universidad de Bristol, financiada por la beca ANID y en colaboración con el Dr. Benjamin Lecorps, en el que se demostró que los pollitos consideran gratificante el contacto humano y que este genera emociones positivas, reforzando la idea de que las interacciones gentiles pueden ser una herramienta poderosa para mejorar el bienestar de las aves.